EAD: Equipos de Alto Desempeño bajo Contextos Digitales

Las organizaciones se encuentran constantemente desafiadas a ser mejores y más eficientes, lo cual consiguen frecuentemente a través de inversiones en infraestructura y tecnología. Sin embargo, el Capital Humano, siempre ha sido y será el activo más importante, y del cual dependerá el éxito y la diferenciación de una compañía y otra. 

Es en este contexto que los EAD, Equipos de Alto Desempeño, se convierten en un factor esencial para la obtención de las metas estratégicas de la organización. 

Estos se distinguen de los grupos de trabajo comunes, principalmente por su alto nivel de resultados y la motivación de sus integrantes, caracterizándose por emplear procesos específicos en la ejecución de sus labores, ser constantes y altamente identificados con la misión, visión y valores de la empresa. 

Dentro del contexto de la digitalización existen 4 características fundamentales para el buen funcionamiento de un EAD: 

  1. Liderazgo/Coaching: El Líder del equipo no puede ser controlador, ya que, eso generaría problemas en cuanto a la creatividad e innovación del equipo. Así mismo, debe transmitir claridad en los objetivos y metas que plantee, apoyando a sus colaboradores y brindándoles confianza y respeto.
  2. Empowerment: Es de suma importancia la participación e integración de los colaboradores a través de una comunicación activa. Se debe retroalimentar y motivar al equipo, además de brindar capacitación constante. 
  3. Innovación: La innovación es un proceso estratégico de toda organización que desea tener éxito, y en ese sentido es que se debe incentivar constantemente. Además, se deben establecer estrategias para capitalizar el conocimiento adquirido por el equipo, sondeando en que temas se necesita intervención.
  4. Neuromanagement: Es una aplicación de la neurociencia enfocada en la gestión empresarial, la cual se centra en desarrollar la inteligencia emocional, la toma de decisiones, la capacidad de visión de negocio y desarrollo de potencialidades, y que debe ser desarrollada en cada uno de los integrantes del EAD. 

La situación en que nos posiciona el COVID-19 aleja a las instituciones de su zona de confort, principalmente a los líderes y sus equipos, quienes en circunstancias normales acostumbraban a llevar un trabajo predominantemente presencial. 

De acuerdo con lo anterior ¿Se verán afectados los resultados de los EAD?, ¿Qué recomendaciones o sugerencias se les puede hacer a sus Líderes?

No sólo una pandemia afecta la forma de relacionarse al interior de una organización, también influye el contexto social/económico y diferentes catástrofes naturales; es decir, las organizaciones siempre se han visto con la necesidad de aprender nuevas formas de relacionarse en función del contexto. Estos escenarios brindan oportunidades para adquirir nuevas competencias y actualizarse, por lo tanto, en sí no deberían mermar la capacidad de los equipos para conseguir los resultados esperados. Sin perjuicio de lo anterior, hay que tener presente que para alcanzar los mismos resultados hay que actuar con mayor flexibilidad en cuanto a las expectativas, que deben ajustarse al contexto imperante. 

El rol del líder toma un papel fundamental, siendo el quien deberá inicialmente mantener la motivación del equipo y direccionarlo, definiendo metas de manera concreta y acotada, además de planificar eficientemente.

En términos prácticos, el rol del líder se traduce en una serie de recomendaciones, que mantendrán la cohesión y direccionamiento del equipo:

  1. Feedback: Realizar retroalimentación constantemente, destacando las fortalezas y oportunidades de mejora que se han observado en esta nueva situación.
  2. Reuniones: Establecer reuniones diarias de corta duración, para monitorizar los avances y actualizar a los colaboradores.
  3. Canales de comunicación: Abrir diferentes canales de comunicación, no sólo llamados telefónicos o mails, sino que también mensajes de texto, video llamadas, etc.
  4. Tiempo fuera: Alentar a los colaboradores a que puedan tomarse espacios de distracción, que les permitan sobrellevar la situación que esté ocurriendo, además de no interactuar fuera del horario laboral.
  5. Disposición: El líder debe demostrarse disponible para el equipo, en los distintos niveles, tanto personales como laborales.
  6. Direccionamiento: Si bien los equipos de alto desempeño se destacan por su autonomía, esta siempre debe ir enmarcada bajo el contexto.

Fuentes Bibliográficas: 

1 Medardo & Salinas (2018). Equipos de alto desempeño para pequeñas y medianas empresas.

2 Ruiz de Villalba, Gentilin & Franco. (2017). La adquisición de un equipo e alto desempeño como alternativa en la estrategia de crecimiento inorgánico.

3 Pico & Coello (2018). Relación entre el liderazgo transformacional y el desarrollo de equipos de alto rendimiento.